Teoría y práctica.

17.05.2018

La necesidad del respeto a la naturaleza y una vida en conciliación con ella, parecen algo comúnmente admitido y sin embargo, no superamos la teoría.

El avance de una sociedad en crisis.

Vivimos en una sociedad inmensa e intensamente comunicada que necesita sobrevivir a la primera gran crisis del siglo XXI. Un cataclismo que ha evidenciado la pérdida de valores, principios, ética y respeto hacia el ser humano y sus necesidades. La misma gran crisis que ha dejado a muchos jóvenes parados y desorientados en el camino. Mujeres y hombres que tratan de hacerse hueco en una sociedad que les aparta.


Es, también, una sociedad moderna en la que el término "pueblerino" no tiene cabida. Ese concepto despectivo acuñado en aquella vieja España del siglo XX, la del éxodo rural, ya no puede tener vigencia. En la era de las tecnologías el pueblo más aislado puede estar informado y comunicado, no sólo por carretera. Las distancias se han reducido y sabemos que la repoblación puede reportar beneficio medioambiental y económico. Trabajo y hogar para los más atrevidos. 

Práctica.

Vivir en el campo, incluso del campo.

Las necesidades humanas son mucho más prosaicas de lo que la gran sociedad de consumo nos hace creer.

No es imprescindible olvidarse de la ciudad pero sí contemplar la posibilidad de reeducarnos para una transición en nuestro modo de vida y saber que es posible. Buscar la armonía y el equilibrio entre medio rural y urbano.

Unos pocos hacen realidad el sueño de muchos.

No es un objetivo nuevo, ni hippie ni punk ni okupa... La tendencia neo-rural existe desde hace más de cincuenta años y sus miembros no comparten clasificaciones. Los motivos para sumarse al sueño son muy diferentes: conciencia ecológica, amor a la naturaleza, vida sana, tranquilidad, vivienda, trabajo, familia, amor, amigos... La transición es imprescindible y la economía del bien común un objetivo.

Teoría

La Unión Europea también se implica. El pasado año, Bruselas instauró El Día Europeo de las Comunidades Sostenibles (23 de septiembre). Un primer paso que muestra la preocupación y el apoyo, al menos teórico, de las instituciones.

El siglo XXI necesita pueblos modernos y, desde luego, más conciencia ecológica de la que se podrá implantar en las ciudades actuales. Unas ciudades que también necesitan el desarrollo de los pueblos.


Las palabras sirven de muy poco sin acciones que las avalen. Algunos más concienciados y "modernos" han emprendido el camino, ahora, con los medios del siglo XXI. La práctica.

SIN RETORNO The Real Life construirá la primera eco-aldea en 3-D del mundo.