Día Mundial de la Tierra

19.04.2018

Hablamos de conciencia ecológica y todos queremos salvar el planeta. Todos, salvo los militantes del "como no lo verán mis ojos...".


Un día para salvar al planeta.

Tenemos científicos preocupados, Organizaciones Gubernamentales y No Gubernamentales en alerta roja, ciudadanos teóricamente concienciados (o asustados), y políticos y líderes mundiales que dicen estarlo pero que no son capaces de desbloquear los engranajes que pueden invertir la tendencia. Demasiados intereses en sentido contrario, lentitud y falta de soluciones que agravan la situación. Y, por supuesto, celebraciones un día al año, para no olvidar que lo sabemos: Día Mundial de la Tierra, 22 de abril.

Eternos intentos.

Ya en 1941, durante la II Guerra Mundial (toda una ironía), se creó en Washington la Convención para la Flora y la Fauna americana, con el fin de evitar su extinción. Desde entonces hasta hoy, el mundo va tomando conciencia ecológica y preocupándose por el efecto invernadero, el moderno cambio climático. 

La actividad institucional más intensa se iniciaba en los años 90, del siglo pasado. Y, se mantiene décadas después (Protocolo de Kioto, Acuerdo de París, etc.), entre firmas de convenios, acuerdos, convenciones, declaraciones, protocolos... que unos países firman y otros esperan firmar, cuando encajen mejor con sus intereses económicos.


Una sociedad mundial que se dice preocupada por el bienestar del individuo, el cambio climático o la ecología y que pretende alcanzar un tipo de vida más humana y sostenible. Un mundo tecnológicamente muy avanzado en el que el individuo debe jugar un papel diferente, si pretende seguir existiendo como ser humano.

Mientras los gobiernos tratan de alcanzar acuerdos, sus habitantes intentan salvar el mundo.


Individuos y colectivos

Ahorro energético, consumo y uso responsable del agua, reciclaje de residuos, utilización de energías renovables... Algunos ciudadanos optan por instalar su pequeño huerto urbano, revivir su vínculo con la naturaleza en los escasos metros de una terraza. Pequeños gestos, con mucho significado, porque los grandes siguen en manos de los Gobiernos del mundo.


Pero, todos podemos educar para lograr el cambio de mentalidad hacia una vida más sostenible y continuar poniendo en marcha intentos individuales y colectivos con el mismo objetivo. Aglutinar fuerzas. Comprobar si la avanzada tecnología del siglo XXI (internet) es capaz de servir para movilizar al planeta, para salvarlo. Incrementar el lanzamiento de mensajes y exigencias de abajo a arriba, por si alguien escucha. Y convencer a los grandes poderes del mundo, aunque sólo quieran escucharlo un día al año.

Persiguiendo el sueño: SIN RETORNO The Real Life.